Así nos veían

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"Los efectos cooperativos"

Cuando me enteré de la orden de cierre al diario Madrid, impulsada por el titular de Información y Turismo, Alfredo Sánchez Bella, y dictada por aquel Gobierno, estaba en la Universidad de Virginia donde acababa de concluir mi tesis doctoral con el profesor Nicolás Cabrera. Estudiaba la condensación Bose-Einstein y los efectos cooperativos en la física del estado sólido. La noticia me devolvió de golpe a la realidad de mi país. Volví a sentir la indignación de otras veces. Me sentí muy cerca de mis amigos que intentaban en la redacción de aquel periódico ampliar el espacio de libertades públicas y apostaban por unos cambios que parecían otra vez volver a distanciarse. Pensé en el efecto disuasorio, de escarmiento, que el cierre del Madrid tendría sobre otras publicaciones, muy pocas, que estaban también comprometidas con las fuerzas democráticas. Recordé algún colega de la Facultad de Ciencias de la Complutense como Miguel Ángel Aguilar que ahora vería truncada su dedicación periodística. Supe el papel desempeñado por los compañeros de la UGT que como Víctor Macías formaban parte del Comité de Empresa. Quise que llegara mi solidaridad ciudadana y de militante del PSOE, pero hubiera deseado suprimir la distancia y sumar esos mismos efectos cooperativos en los que intentaba progresar con mi tesis. Preparé mi viaje a Madrid imaginando el ambiente de represión de las libertades por las que andábamos pugnando. Siempre supe que la democracia recuperada tuvo en los amigos del diario Madrid unos impulsores anticipados, que allí se acumularon muchos de los más limpios estímulos morales cuando parecía primar el conformismo del que se obtenían prosperidades. Aquellas gentes del Madrid se la jugaron por las libertades de todos y la nobleza de su gesto debe quedar siempre memoria agradecida de todos los demócratas.