Así nos veían

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Una excepción valiente

Pronunciada desde Bilbao, la palabra Madrid tiene a veces un significado cargado de tensión. Así ocurre cuando hablamos de fútbol o de política. Pero ese no era en absoluto el caso para quienes, hace treinta años, nos acercábamos a los kioskos que vendían el Madrid. En sus páginas encontrábamos un poco de la libertad que oficialmente seguía estando proscrita. Junto con unas pocas revistas –como “Cuadernos” o “Triunfo”- el Madrid era una excepción valiente en medio de un clima espeso. Hacía uso, además, de esa valentía con inteligencia y sentido del humor. Por eso acabaron con él: las dictaduras nunca han aceptado ni lo uno ni lo otro. La imagen del edificio del Madrid derrumbándose en medio de una humarada ominosa nos trae a la memoria la realidad del franquismo, frente a quienes intentan edulcorarla. El que el periódico no haya podido volver a encontrar un sitio en los kioskos nos recuerda, a su vez, los límites de toda transición.